El valor de la transparencia (I)

Compartir información abiertamente y a gran escala se ha convertido en la norma, cuando no hace tanto tiempo era la excepción. Aunque muchos ya lo sabrán, la creación de redes sociales es anterior a los Facebook (2004) y Twitter (2006) y nace, en realidad, con la propia internet. Muchos emprendedores lanzamos nuestras propias redes sociales antes de que estos y otros gigantes “monopolizasen” el flujo de información social. En mi caso, fue en 1999 cuando comencé a gestar mi primera comunidad online (así las llamábamos entonces), Sane Society, una sociedad de miles de artistas, músicos y escritores de más de 100 países que vio la luz en 2002 y que fue nuestro campo de aprendizaje para el lanzamiento de Merkopolis (Merkagune en Euskadi), originalmente el mercado donde los habitantes de Sane Society pudieran comprar, vender o intercambiar sus creaciones artísticas.

Contarlo me ha parecido una buena introducción para la reflexión que quiero compartir. En el pasado, las empresas recurríamos a la publicidad para transmitir las bondades de nuestro negocio con el fin de captar clientes. Hoy en día lo seguimos haciendo, pero su eficacia se ha reducido considerablemente y no solo porque la audiencia esté más fragmentada y haya una mayor oferta, que también, sino sobre todo porque, con internet, el centro de poder se ha trasladado al consumidor, que dispone de mucha más información y fuentes con las que contrastarla para saber si lo que le estás contando es creíble o una milonga.

En Merkagune siempre hemos apostado por la transparencia como vehículo más fiable para generar confianza y cohesión entre los miembros de la empresa. Utilizamos espacios de comunicación y debate internos para que cada participante se sienta implicado en el devenir de Merkagune. Hoy hemos concluido, sin embargo, que este proceso no estará completo hasta que no lo traslademos a los propios usuarios. Solo así podremos esperar que sientan el proyecto como propio. Compartir los éxitos no tiene ningún mérito. Ahora bien, contar públicamente nuestras inquietudes y fracasos requiere de un gran valor, pues pudiera dañar nuestra imagen. Este artículo pretende ser un primer paso en esta dirección.

Merkagune se propuso crear la mejor herramienta de difusión online para el comercio local. Nuestro razonamiento nos parecía irrefutable: Si está demostrado que ofrecer importantes descuentos es un método eficaz para captar clientes, lancemos un producto nuevo a través del cual el vendedor pueda difundir sus ofertas con un mayor margen de beneficio sin perjudicar al consumidor, quien seguiría obteniendo los mejores precios. ¿Cómo? Eliminando la comisión del intermediario y poniendo nuestra plataforma directamente en manos del propio comercio para que sea este quien asuma el control. Como beneficios colaterales, el consumidor no tendría que realizar pagos por adelantado (el vendedor cobra el importe directamente al comprador en su propio establecimiento), las ofertas serían más variadas (sectores que la competencia rechaza por su baja rentabilidad, nosotros acogemos), el comerciante se ahorraría el tiempo invertido en la gestión (no es necesario verificar la autenticidad de los cupones) y los tiempos de consumo serían más flexibles (compras lo que necesitas, cuando lo necesitas, sin sentirte presionado por una fecha de caducidad).

Con esta idea en mente, un equipo de más de 40 personas que confiamos en el proyecto hasta el punto de trabajar como voluntarios, a cambio de una participación en los futuros ingresos de la empresa, nos lanzamos, literalmente, a la calle. “Merkagune sale a la calle” fue una campaña ambiciosa, a través de la cual anunciamos 700 ofertas, sorteamos 100 premios y repartimos 100.000 folletos y otros materiales publicitarios en pueblos y ciudades de toda Euskadi, con la consiguiente repercusión mediática, que luego utilizamos para presentarnos a casi 10.000 empresas. Se dice pronto, pero ha sido un esfuerzo titánico.

Y aquí viene el ejercicio de transparencia al que me refería. Como máximo responsable de Merkagune y en vista de los resultados obtenidos, he considerado seriamente bajar la persiana. Tras hacer un balance de los logros conseguidos y las expectativas frustradas, estas últimas pesaban demasiado en la balanza. Sin embargo, durante una reciente reunión con mi equipo, la ilusión que me han transmitido todos ellos por sacar el proyecto adelante, a pesar de las dificultades, me ha hecho cambiar de opinión.

La opción de echar el cierre estaba perfectamente fundamentada: En esta fase del proyecto no medimos nuestro éxito en términos de facturación, ya que, en aras de impulsar el crecimiento, prácticamente todos nuestros servicios han sido gratuitos. La medición la hacemos en función del número de usuarios registrados y, hasta la fecha, los resultados han sido decepcionantes. Hemos estimado que Merkagune necesita 25.000-50.000 usuarios (solo en Euskadi) para aportar suficiente valor al comerciante como canal de difusión y en estos momentos tan solo somos 2.300. En 2013 hemos crecido de media menos de 100 usuarios al mes, cuando lo que el proyecto requiere son no menos de 1.000 nuevos registros todos los meses. Es decir, hemos de multiplicar nuestro ritmo de crecimiento por 10. La única lectura positiva que hacemos es que el comerciante aprecia nuestra filosofía de trabajo (contamos con 520 comercios asociados) y que, tras haber tomado recientemente la decisión de convertir a Merkagune en una consultoría, con el fin de extender nuestros servicios publicitarios fuera del ámbito de nuestra plataforma, hemos comenzado el año facturando.

Lo que espero haber sabido transmitir en este artículo es que Merkagune es un proyecto extraordinario, gestionado por gente con una determinación y un espíritu de servicio nada comunes, que tiene un único problema: la necesidad imperiosa de incrementar su audiencia. Si consiguiéramos resolverlo, los comercios no se verían obligados a acudir a empresas que les imponen unas comisiones inasumibles. Es decir, si obtuviéramos un mayor número de usuarios, nos convertiríamos en una empresa disruptiva que cambiaría radicalmente nuestro sector, para beneficio no solo del comerciante, sino también del consumidor, pues es a este a quien trasladamos íntegramente los descuentos. Esta convicción es muy motivadora y es el pensamiento con el que nos hemos despertado en 2014.

¿Cómo pretendemos incrementar nuestra audiencia? La respuesta, en este mismo blog, próximamente.

Arturo Tirador

El Valor de la transparencia (II)

6 thoughts on “El valor de la transparencia (I)

  1. Animo MERKAGUNE!.
    El éxito no llega…, se conquista.
    Al final del camino de los ganadores siempre se alcanza la victoria, y si ésta no llega es que todavía no estamos al final.
    Aurrera indartsu Arturo!.

  2. Los sueños para compartir son los mas dificiles de alcanzar y cuesta que los demas se animen a ilusionarse con un futuro por descubrir.
    Merkagune me enseño a soñar conunaprofesión nueva yl se que pocvvo a poco sembrareis en el comercio Iocal curiosidad por vender mas halla de su escaparate.
    SEGUIR SOÑANDO

  3. Gracias Teresa.

    Eres un encanto y tu contribución durante los meses que estuviste con nosotros fue muy importante para todo el grupo. Te echamos de menos.

    Un abrazo de parte de todo el equipo.

    Cuídate!

    Arturo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *