El valor de la transparencia (VI)

“Todos podemos hacer regalos todos los días. Una sonrisa, una palabra amable, una escucha sincera, un problema ajeno asumido como propio. La recompensa es inmediata. Cuando damos, la mente se aleja del victimismo y adquiere fuerza. Esa energía positiva es un imán para atraer a las personas, generar reacciones favorables y descubrir oportunidades hasta entonces ocultas”. Esta reflexión, publicada en el foro de Merkagune la semana pasada, me sirve de introducción a esta nueva entrega de “El valor de la transparencia”.

Todo proyecto empresarial que se precie tiene un componente social –incluso espiritual- que le mueve. De qué sirve si no emprender sino es para mejorar la vida de las personas. Los proyectos innovadores son aventuras de alto riesgo no aptas para mentes excesivamente «realistas». Tiene que haber un cierto espíritu que trasciende lo meramente racional o mercantil. Seguro que hay otros enfoques más materialistas, pero la mayoría de emprendedores que conocí durante mi estancia en Silicon Valley, probablemente el lugar más innovador del planeta, hablaban sin complejos de “cambiar el mundo”.

La idea de crear Merkopolis, una red internacional de mercados locales mediante la colaboración de miles de emprendedores, solo tiene sentido si ese poder se pone al servicio de la sociedad. Merkagune, nuestro proyecto en Euskadi, nos está enseñando la importancia de promover un espíritu de cooperación y servicio, fundamentales para generar un caldo de cultivo donde puedan surgir las mejores ideas y propuestas de colaboración.

Ahora que hemos comenzado una fase de búsqueda de alianzas, he creído conveniente recordar aquí un par de experiencias personales, fuera del ámbito de Merkagune, que nos sirvan, a mi equipo y a mí, de inspiración a la hora de contactar con potenciales socios estratégicos. Está demostrado que la actitud que adoptemos y la energía que proyectemos en esos encuentros será clave para que concluyan con éxito.

A mediados de los noventa, Jimmy Destri, miembro fundador y compositor de la banda Neoyorkina Blondie, entró en mis oficinas de los Estudios de Grabación Von’s, en Londres. Quería producir el primer álbum de un nuevo grupo británico que había descubierto. En la pared teníamos colocado un calendario gigante para nuestros tres estudios. Al ver que el Estudio 1 estaba prácticamente libre el mes que él quería, me pidió que se lo alquilase entero a él (un lockout: llave fuera, nadie entra, nada se toca). Le dije que me encantaría, pero que no podía hacerlo sin consultarlo antes con las tres o cuatro bandas que habían reservado algunas fechas sueltas a lo largo de ese mes y le pedí que me concediera 24 horas para darle una respuesta. Jimmy se quedó atónito, al ver que estaba arriesgando una venta tan importante por una cuestión de ética profesional.

Con gran esfuerzo y a base de regalos (descuentos, horas de grabación gratis y el traslado de alguna sesión a un estudio de la competencia más caro, abonando yo la diferencia), conseguí finalmente persuadir a todos los músicos involucrados para que despejaran el calendario y poder así acoger el proyecto de Jimmy Destri en las fechas requeridas. A raíz de esa experiencia, me dio su teléfono personal y me dijo que, si algún día necesitaba un favor o me pasaba por Nueva York, no dudase en llamarle.

Trece años después, le tomé la palabra y le contacté a través de MySpace. Le pedí que fuera miembro del jurado del concurso internacional Talent Seekers, del que yo era promotor. Para mi sorpresa, no había pasado una hora desde que le envié mi petición y ya había rellenado la ficha, subido una foto y hecho su presentación como miembro del jurado. No hizo falta que le recordase nuestra historia, simplemente me entregó encantado lo que años antes había sembrado.

Cree en lo imposible, pero elimina lo improbable” (Oscar Wilde). Cuando vendí los estudios de grabación, dediqué mi tiempo y dinero a desarrollar la carrera musical de Kelly McCormick, un artista escocés desconocido, pero de gran talento. Les propuse, a él y a su banda (The Beach), cambiar su nombre a Red Bus, grabarles un álbum, comprar un autobús rojo de dos pisos y convertirlo en casa ambulante y recorrer con él toda España dando conciertos y entrevistas promocionales. Ellos, por supuesto, estaban encantados. Solo les puse dos condiciones: que una de las dos emisoras de radio más importantes del país (Cadena 100 o 40 Principales) apoyase el disco y que una distribuidora lo colocase en las tiendas de cada ciudad antes de nuestra llegada.

El Coordinador de Cadena 100 Vitoria, Jorge Dávila, me dejó claro que conocer personalmente a «El Jefe», Rafael Revert, era prácticamente imposible, pero ante mi insistencia, me contó que estaría en la convención anual de la empresa en el hotel Las Pirámides de Torremolinos. Cuando llegó Revert a la recepción del hotel, me presenté, disculpándome de antemano por las molestias. Le gustó que me hubiera cogido un avión desde Londres con el cantante del grupo para conocerle y me citó al día siguiente en la terraza del hotel con la plana mayor de Cadena 100. Les conté el proyecto (“colocaremos el logo de Cadena 100 en el bus, el álbum y el merchandise y vosotros apoyaréis el disco y nos recibiréis en cada ciudad para hacer una entrevista y un concierto”) y compartí abiertamente con ellos mis dudas acerca de si sería más conveniente trabajar con Cadena 100 o con 40 Principales, su competencia.

“¿Sabes con quién estás hablando, chaval?” (cuando Rafael Revert te mira fijamente y te dice eso con su intimidante voz tipo Don Corleone, te acojonas). “Yo fui quien fundó ambas cadenas y, por el estilo de música que comentas, sin duda Cadena 100 te interesa mucho más. Tenemos más de un millón de oyentes y te puedo vender 30.000 copias de tu álbum, a nada que tu grupo sea medianamente bueno”. A pesar de su dramática escenificación (pegó un golpe en la mesa), yo sabía que mi actitud osada le había gustado. De hecho, permitió que Kelly McCormick cantara unos temas con su guitarra acústica para todos los empleados de Cadena 100 presentes en la convención, algo inaudito. Recuerdo como anécdota a los Australian Blonde diciéndome lo increíble que les parecía que nos dejaran tocar sin haberlo programado previamente. Los milagros existen!!!

A las 24 horas cerré un acuerdo en Madrid con la distribuidora Caroline-Everlasting por el cual se comprometían a fabricar 3.000 copias del disco y a colocarlas en depósito en tiendas de todas las ciudades que fuéramos a visitar, cumpliendo así la segunda condición que le había comunicado a Red Bus y la única que Rafael Revert me había puesto a mí, que el disco contara con una buena distribución. No llegamos a vender 30.000 discos (estábamos en Madrid, no en Lourdes ;-), pero Rafael Revert cumplió su palabra y apoyó al grupo durante los seis meses que duró la gira. Años más tarde, también participó como miembro del jurado en Talent Seekers, junto con otras tantas personalidades del mundo del arte y la cultura con las que contacté una a una. Muchos dijeron que no, pero 100 dijeron que sí.

Creo que la historia habla por sí sola y no hace falta comentarla. Simplemente añadiré que cuando trabajamos desde una profunda convicción y no aceptamos un “lo que pretendes es imposible” por respuesta, se alcanza un nivel diferente, donde todas las fuerzas parecen confluir para que tu visión se materialice.

Arturo Tirador

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4 thoughts on “El valor de la transparencia (VI)

  1. Sr.Von!!!

    Que alegría saber de usted jejejej. Cuantos años han pasado y que de historias han pasado, Puffff estas hablando de los 90’s!!! Pero Arturo que mi memoria nunca se quedo con todo lo que asimilaba jajaja, aunque creo que por una parte es bueno y por otra no tan bueno jeje, es bueno porque dejo mas Ram libre y puedo retener mas cosas y no tan bueno porque me encantaría retener todo. jejeje y sobre la movida
    Red Bus que has escrito tengo Ram reservada jajaja, recuerdo tu aparición en Torremolinos y no con pinta de turista jajaja yo no te conocía personalmente solo por medio del teléfono, pero cuando apareciste allí no tenia muy claro si el artista Escocés eras tu o Kelly McCormick, me decante por ti, ya que Kelly si parecía un turista jejeje ves! esto es algo que recuerdo y que nunca te conté por nada especial eh!!.
    Lo cierto es que fue muy bonito mientras duro y eso que hubo momentos críticos, pero como en toda aventura, al final pesan mas los buenos ratos que los no tan buenos.
    Recuerdo mi primer contacto contigo jajaja, yo estaba acostumbrado a recibir visitas inesperadas en el estudio y llamadas de personas Iluminadas jajaja que intentaban convencerme de que su grupo era la Ostia!! me entregaban maquetas, discos ya terminados y yo, que siempre he vivido la música de una manera especial y profunda, al final siempre tragaba jajaj lo cierto es que la gran mayoría de artistas que así me han llegado..la mayoría me gustaban y los veía muy interesantes, te voy a contar una historia que no tiene nada que ver con Red Bus, pero en el fondo si hay relación y la relación que hay es de Constancia, cabezoneria,energía positiva 100%…resulta que durante mi carrera en el mundo de la radio esto ocurrió durante mi trayectoria como locutor en la Cadena Ser, pues un día me apareció un Iluminado (en plan cariñoso siempre) en los estudios de Radio San Sebastian…… me llama al estudio un compañero de informativos y me dice que hay un músico que quiere hablar conmigo, y no tenia cita con nadie pero bueno le invite a que pasara, se presenta y me cuenta como el y su grupo están recorriendo toda España promocionando su primer disco, yo le pregunto por su manager o su representante discográfico que es como aparecen la mayoría de artistas, y este me dice que no, que el viene solo y que cada miembro de la banda se encarga de una ciudad, viajan en bus y tren y se lo pagan ellos…yo me quede flipau de la historia…pues nada empezamos a escuchar el vinilo, porque en esa época no había Cd’s hablo de los mágicos 80’s y resulta que eran todos temas instrumentales con aires folkies y solo una canción tenia voz, flipe mas!! pero me gustaban jajaj en esa época presentaba un programa de Rock Duro, Backstage se llamaba jajajaja. Me llamo la atención los cojones..con perdón que le echaba gente como ese chaval que allí se me presento que manera tan exagerada de confiar en su trabajo y que manera de convencerme de que en realidad su trabajo podía tener un hueco en el mundo de la música Española…….no se equivoco no…para nada!! la persona en cuestión era el violinista de los Celtas Cortos, y si no recuerdo mal esta banda ha sido una de las importantes en este Pais, te guste o no………. hay tenemos la relación, como te dije antes, el insistir..te tropiezas y te levantas…la energía positiva!!!! el decir voy a por todas!!
    Y creo que este es el resumen de tu articulo..jejjeje yo soy testigo de todo lo acontecido en España de
    Red Bus y cuando recuerdo esa historia y veo vídeos…….me siento orgulloso de haber sido parte de ella.
    He conocido a personas 100% interesantes y a crápulas de todas las ciudades a las que me ha llevado el mundo de la música ….. y me siento orgulloso de ello, he disfrutado tanto haciendo lo que me gusta, que igual hasta me puedo considerar como expecimen en extinción jajajajja……..Un abrazo genio!!!! y no te deseo suerte en estos nuevos proyectos en los que andas involucrado…porque se que la suerte no te la da nadie!!!!! la suerte es una consecuencia de la constancia!.. Ciao Sr. Von! Cuidate!

    Jorge Dávila

  2. Eres genial Jorge. Una persona generosa y auténtica. Me alegro de haber compartido tantos buenos momentos contigo. Espero que haya muchos más.

    Se te quiere.

    Un abrazo.

    Von, o, como decía “El Jefe”, Bon, James… 😉

  3. Estebaaaaan!!!

    jajajajaj

    Solo tú podrías mencional una lavandelía en North Beach.

    Un abrazo a todos en San Francisco.

    Os echo de menos.

    Especialmente a ti… y al chino!!!

    Besos a Sofia.

    🙂

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