El valor de la transparencia (VIII)

Ane, la última incorporación al equipo de Merkagune, me transmitía esta semana su preocupación por que fuéramos percibidos como un portal de ofertas con descuento más, cuando a ella lo que le había llamado la atención eran otros aspectos más interesantes a los que no estamos prestando la atención que merecen. Si bien Ane tiene mucha razón, el desarrollo de la identidad de una empresa lleva su tiempo de maduración y su ritmo no lo marcamos exclusivamente nosotros, sino también y sobre todo el colectivo al que nos dirigimos, que es quien tiene la última palabra.

De los muchos productos que una plataforma tan sofisticada como la que hemos desarrollado nos hubiera permitido potenciar, hemos elegido el Merko Bono como reclamo para captar la atención de nuestro público objetivo y demostrar nuestra profesionalidad. Primero hemos de aprender a interpretar bien la partitura ensayada, que es al fin y al cabo la que nuestra audiencia conoce y espera escuchar, antes de presentar nuevos temas más experimentales. El crecimiento que estamos viviendo, con cientos de nuevos usuarios registrados al mes, parece avalar esta decisión.

El Merko Bono nos ha dado la oportunidad de aprender el oficio y ganarnos la confianza del cliente. Si pretendemos que nuestros usuarios nos acompañen en este viaje, es fundamental medir los tiempos. De lo contrario, corremos el riesgo de caminar solos. De hecho, esa es la sensación que teníamos con la mastodóntica sección Ventas Online, por lo que hemos tomado la difícil decisión de eliminarla. En ella ofrecíamos nada menos que una mayor variedad de métodos de venta que el gigante Ebay (precio fijo, precio negociable, subastas, descuentos programados, trueque, Merko Tiendas…). Sin embargo, se ha demostrado, como poco, que este no era su momento.

El ascensor del éxito está averiado. Vas a tener que ir paso a paso y usar las escaleras. Joe Girard.

transparencia-8Recientemente leía a un conocido bloguero, JPelirrojo, contar que empezó en 2006, pero solo en 2011 su número de seguidores se disparó. Tardó cuatro años en lograr mil suscriptores, cuando hoy alcanza esa cifra cada día.

En Merkagune monitorizamos cada métrica -visitas, sesiones, interactuaciones, tiempos y rutas de navegación, usuarios, fans, ventas- prácticamente a diario para conocer el efecto de cada una de nuestras actuaciones y saber así si estamos en el buen camino o nos hemos extraviado. Como le digo a mi equipo, los números nos hablan y hemos de aprender a escucharles. Nos transmiten la aprobación o rechazo a nuestro trabajo por parte de los usuarios, que son quienes tienen el poder. Nosotros solo lo canalizamos, ofreciéndoles como retorno a su confianza, un mayor poder del que tendrían actuando de manera individual. Esa es la idea de cualquier colectivo, unirse para lograr un beneficio común.

¿Qué nuevas ideas podemos implementar para ofrecer un mayor beneficio al usuario de Merkagune y darle aún más sentido a nuestro trabajo? Es una pregunta que yo, personalmente, me hago a diario.

La primera respuesta que me doy es la de seguir potenciando la idea de “Emprender colectivamente”. Sin ella, Merkagune no hubiera existido. Entre otros objetivos, nos ha permitido publicar más de 1.000 ofertas con descuento por parte de cientos de comercios, lo que ha supuesto miles de horas de trabajo. ¿Cómo ha sido esto posible? Adelantando y poniendo en común, un grupo de personas comprometidas con el proyecto, una parte considerable de nuestro tiempo, posponiendo al futuro nuestra potencial remuneración para conseguirlo. Es decir, en Merkagune somos todos emprendedores, pues todos hemos arriesgado, multiplicando así nuestros recursos.

Nuestra intención es extender esta filosofía a gran escala mediante el reparto de licencias territoriales, con el fin de construir la red internacional de mercados locales Merkopolis. Sin embargo, primero hemos de demostrar que la idea es factible en Euskadi, a través de Merkagune, antes de trasladarla a otros territorios. Puede parecer un plan excesivamente ambicioso, pero las empresas online que a nosotros nos han inspirado no son precisamente ejemplos de conformismo. Todas ellas aspiran a cambiar el mundo en sus respectivos sectores y nosotros no queremos aspirar a menos en el nuestro.

Merkagune es una comunidad de compradores y vendedores. Es el mercado por tanto nuestro ámbito de actuación y si queremos mejorar la vida de las personas, hemos de incrementar el poder de consumo de nuestros usuarios, a través de descuentos, comisiones y otras fórmulas que iremos proponiendo. También hemos de aumentar y segmentar nuestra audiencia con el fin de aportar valor al comerciante, como ya comentamos en El valor de la transparencia (VII).

transparencia-8-1Hay una idea, sin embargo, que nunca antes he mencionado en este blog y que es fundamental para entender el espíritu colaborativo y la dimensión social del proyecto, cuyo potencial, como percibía Ane, aún no hemos desarrollado. Si queremos contribuir a que el mundo que nos rodea mejore, quienes trabajamos en el sector comercial no podemos obviar el gravísimo problema del desempleo, que ha alcanzado límites insoportables. En Merkagune confiamos en que una manera de paliar sus daños sería crear un mercado que facilite el consumo a personas con un escaso poder adquisitivo mediante el empleo de una moneda social: El Merko.

Su funcionamiento sería muy sencillo: Todo usuario de Merkagune –empresa o particular- que quisiera vender un producto o servicio a través de nuestra web, tendría la posibilidad de cobrar por él total o parcialmente en Merkos, de tal manera que aquellas personas que no dispusieran de Euros, pero sí de tiempo y habilidades que compartir, pudieran adquirirlos. La única contraprestación sería que ellos también participasen aportando sus propios servicios a la comunidad. Merkagune se encargaría de crear este mercado social y de gestionar su funcionamiento, que estaría altamente informatizado para garantizar su fiabilidad y transparencia.

Somos conscientes de que existen otras iniciativas similares, pero si Merkagune continúa agrupando a consumidores y comerciantes de todos los sectores en una misma plataforma, podrá eventualmente asumir la responsabilidad de llevar la idea más lejos, aportando su know-how tecnológico y de gestión online e incrementando la cantidad y variedad de productos y servicios disponibles con el fin de atraer a un mayor número de participantes. De esta manera, nuestros comerciantes conseguirían nuevos clientes, al mismo tiempo que estarían ayudando a un colectivo al que toda la sociedad deberíamos apoyar.

No sabemos si esta apasionante idea podrá plasmarse en un futuro cercano, pues su éxito depende de que alcancemos un volumen de usuarios muy superior al actual, pero necesitábamos contarla. Teníamos la sensación de que anunciar exóticos tratamientos de belleza, estancias en hoteles de ensueño y suculentos menús pudiera resultar un tanto frívolo, habiendo tanta gente que lo está pasando francamente mal.

Es evidente que poder trabajar y disfrutar de los frutos que la sociedad produce es un derecho fundamental que está siendo vulnerado y nosotros confiamos en que iniciativas basadas en la economía social, como la que nosotros proponemos, pueden contribuir a restablecerlo. Tener esta meta en mente hace que nuestro trabajo cobre un mayor sentido.

Arturo Tirador

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