Puente sobre aguas turbulentas

El equipo de Merkagune nos pasamos el día en contacto con el pequeño comercio y estamos impresionados por su profesionalidad y su determinación por mantenerse a flote en estos tiempos revueltos en los que las rebajas ya no comienzan y finalizan en enero o julio, sino que transcurren a lo largo de todo el año y se difunden a través de multitud de canales: escaparates, prensa, radio, televisión, teléfonos, tablets, ordenadores…

Es evidente que los portales de cupones han jugado un importante papel en que esto sea así. Lo que ya no tengo tan claro es si ellos son los principales responsables o simplemente han acelerado un proceso que era inevitable. Supongo que con su política de precios habrán hecho felices a miles de consumidores, quienes también son víctimas de la crisis. Sin embargo, un modelo de negocio que incita al consumo impulsivo y que no respeta un mínimo margen de beneficio para el vendedor, es un modelo dañino en el corto plazo y condenado al fracaso en el largo. Si saturamos al consumidor con ofertas calcadas unas de otras en detrimento de la diversidad y no cuidamos del pequeño productor y del pequeño comerciante, sufre la calidad del producto y su sostenibilidad comercial, causando un daño irreparable. Ese campo que queda arrasado lo ocupan las grandes multinacionales y no hay más que ver la cantidad de locales vacíos en nuestras calles para constatarlo.

Son muchas las quejas que el pequeño comercio tiene con respecto al modelo de cupones de descuento convencional. Mencionaré 10:

  1. Me llaman una y otra vez y, aunque les digo que no vuelvan a molestarme, insisten. He llegado a denunciarlo a la policía para ver si habría alguna manera de impedirlo. Es un verdadero acoso y debería ser ilegal.
  2. Me hubiera gustado hacer una campaña, pero no les ha interesado nuestro producto. Nos han dicho que buscan un volumen de ventas concentradas en el tiempo que nosotros, aparentemente, no generaríamos.
  3. Me exigen unos descuentos que, en mi sector, son imposibles. Un 15% para nosotros supone un gran esfuerzo, pero ellos no están interesados en porcentajes menores.
  4. Nos consta que se quedan con parte de un dinero que debería ser nuestro. Está comprobado que un número considerable de cupones vendidos no llegan a consumirse, pero nosotros ese dinero no lo vemos.
  5. Me vuelven loco con la validación de cupones. Me da la sensación de que somos nosotros quienes trabajamos para ellos, cuando debería ser al revés, pues son ellos los que viven de nuestros productos.
  6. Vendimos muchos cupones, pero el descuento era tan elevado y la comisión tan desproporcionada, que en determinadas fechas teníamos que contratar personal adicional y trabajar más duro para obtener prácticamente ninguna ganancia. Me consta que muchos pierden dinero con estas campañas, pero lo hacen por desesperación.
  7. Nos dieron el argumento de que captaríamos nuevos clientes que volverían en un futuro y pagarían el precio oficial, pero esto nunca ocurrió.
  8. Nos vino gente nueva que resultó ser mucho más exigente que el cliente habitual que pagaba el precio normal. No volvería a repetir la experiencia. Hacer descuentos sí, pero no hasta esos límites.
  9. Tirar los precios al nivel que nos exigen perjudicaría nuestra reputación, por lo que siempre nos hemos negado a ello.
  10. Yo no estoy en contra de internet, ni tampoco en contra de las rebajas de precio, pero prefiero difundir mis ofertas en mi web, donde no pago comisión a nadie y ofrezco los mismos descuentos que en nuestro propio establecimiento. Nuestros clientes habituales deberían ser quienes obtienen los descuentos y no los cazadores de gangas que nunca vuelven.

No todas las críticas mencionadas son aplicables a todas las empresas de cupones. Además, no podemos ser ajenos a una realidad en la que el consumidor exige el mejor precio. Si lo fuéramos, el propio mercado se ocuparía de nuestra desaparición. Por esta razón, en Merkagune no estamos en contra de las ofertas especiales. La prueba es que también nosotros somos un vehículo para difundirlas, pero un vehículo conducido por el propio comerciante, que es quien determina qué vende, cómo lo vende, cuándo lo vende y a qué precio lo vende, sin chantajes ni imposiciones y, lo que es más importante y una diferencia fundamental frente a otros modelos, sin cobrar comisión. El 100% del importe abonado por nuestros usuarios lo recibe el comerciante directamente del consumidor, sin demoras, sin validaciones, sin riesgos de impagos y sin intermediarios.

Merkagune ha construido un puente entre consumidores y comerciantes. Sin embargo y a pesar de la turbulencia de las aguas que hemos descrito, la viabilidad comercial de nuestra propuesta no está ni mucho menos garantizada. Para que un mercado tenga éxito, necesita del apoyo entusiasta de ambas orillas. Sois cientos los vendedores que nos habéis prestado vuestra confianza, pero solo podremos aportaros verdadero valor si miles de compradores se animan a cruzar el puente. Por ello, aprovechamos esta oportunidad para solicitar que difundáis entre vuestros clientes la existencia de www.merkagune.com, con el fin de crear así entre todos una gran comunidad, para beneficio de todos sus integrantes.

A los consumidores, prometemos no bombardearos con emails todos los días y respetar vuestra voluntad de no recibir ninguno, si así nos lo indicáis. Somos conscientes de que comprar impulsivamente, tentados por ofertas que están a punto de caducar, hace que adquiramos cosas que a menudo nos son de muy poca utilidad. Este es el motivo por el que nuestras ofertas no llevan asociada una fecha de caducidad. En Merkagune compras lo que necesitas, cuando lo necesitas.

Arturo Tirador

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